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11/26/2003
No tener licencia de conducir en Estados Unidos podría ser lo mismo que carecer de identidad. Actualmente, hay una ley que impide obtener este documento dependiendo el estado migratorio, por eso más de cien personas se reunieron en Plaza Fiesta la semana pasada para protestar contra tal norma.
Con pancartas que decían “tengo que alimentar a mi familia” o “quiero manejar legalmente” y bajo la consigna de “estamos unidos, sí se puede”; se realizó la protesta a la que se esperaba asistieran más de 1.200 personas. El problema de las licencias es un abuso para Sissie Santiago, una de las organizadoras de la marcha.
“Los indocumentados no son criminales ni están aquí para robar o quitarle el trabajo a los demás. Tener una licencia es obligación pues en todas partes piden identificación. Es posible cambiar la ley, lo que sucede es que hay personas en el gobierno con ideas demasiado conservadoras. Pero llegará el día en el que podamos manejar sin miedo ni mirando por el espejo si viene un policía”, dijo Santiago.
Aunque no acudió la gente que se esperaba, hubo muchos que se pusieron la camiseta para expresar su inconformidad, como en el caso del caso del mexicano Alonso Cruz.
“Necesito alimentar a mi familia. Quiero conducir sin tener dificultades con la policía. Me han dado multas y a pesar de que algunas veces existen oficiales gentiles, otras son muy fuertes y le dicen a uno que no se puede manejar sin licencia, pero hay que hacerlo para llevar el pan de cada día a la casa”, afirmó Cruz durante la reunión a la que asistieron entre otras personalidades, el representante de la Cámara Baja de Georgia, Pedro Marín.
Testimonios similares hacen pensar a Marín que a través de las marchas se puede lograr algo. “No importa el número de gente que venga, lo esencial es que se realicen. Es díficil porque el próximo año son las elecciones. He hablado con legisladores y muchos no quieren apoyar la idea. Sin embargo, no cuesta nada seguir intentándolo. No me voy a echar para atrás, estoy comprometido con la comunidad”, manifestó Marín.
Así sin darse por vencidos aún, la voz y presencia de los hispanos que desean obtener el documento planea hacerse sentir de nuevo el 5 de febrero del 2004 frente al Capitolio.
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