|
09/28/2005
La música y el baile se complementan la una al otro y son también parte de un lenguaje universal que sobrepasa barreras y que lleva la cultura hispana a los oídos y a los ojos de muchas personas alrededor del mundo.
Tres mujeres en Georgia están haciendo la diferencia con su pasión para las artes y por la cultura hispana. Lupita Sosa, del Ballet Mexicano que lleva su propio nombre busca mantener vivo los bailes tradicionales mexicanos a miles de millas de su tierra natal mientras Corine Oviedo y Angie González hacen dueto musical diverso e internacional que es placentero para el alma, buscando alegrarle la vida a los demás y transmitir su cultura y su talento a través de la música. Ellas son sin duda embajadoras de la cultura hispana porque su vida diaria gira entorno a su amor por la danza o la música y a su orgullo de ser latinas.
Lupita Sosa: tradición y cultura en el baile
A la edad de siete años esta mexicana originaria de Puebla conoció al amor de su vida, la danza folclórica mexicana. Despues logró incorporarse al “Ballet Folklórico de Puebla”, del cual llegó a convertirse en bailarina principal, presentándose en la república mexicana y en países europeos como Alemania y Grecia.
Sus mentores son sus padres y un profesor que tuvo cuando era joven, Jorge Carranza, quien la impulso a aprender a sentirlo y llevarlo en la sangre fue su inspiración en el baile.
“Bailar es mi pasión, es mi segunda religión. La danza es una expresión universal que nos une. A mi madre le encantaba bailar y desde que me acuerdo nos ponía música y bailábamos. Mi profesor, Jorge Carranza me abrió los ojos porque hay que sentir la música. No necesitamos hablar un idioma, tener un color de piel o un estado físico como ser muy delgada, la danza es una expresión universal que nos comunica con todo el mundo, sin importar de donde se proviene”, comparte Lupita Sosa.
En 1992 se mudó a Georgia y desde entonces ha dejado su huella en la comunidad con el “Ballet Mexicano de Lupita Sosa”, grupo de danzas folklóricas que no puede faltar en festivales culturales y actividades patrias mexicanas y hasta en algunas celebraciones estadounidenses.
Todo empezó en 1993, como una idea de la Iglesia Católica de Gainesville para recordarle a los niños de sus raíces y que no anduvieran en las calles.
Sosa cuenta que el Mes de la Herencia Hispana es muy ocupado para su ballet y le parece muy bien que se celebre.
“Lo que queremos es que la gente no pierda sus tradiciones, sus raíces y que se interesen por esto. Si no sabemos de dónde venimos, no podemos saber para dónde vamos. Estando acá es importante aprender sobre esta cultura pero sin olvidar la nuestra”, dice Sosa, con un amor por su cultura evidente en sus palabras.
Su consejo para los jóvenes hispanos es que traten de canalizar sus aptitudes y que se interesen por el arte de su país, ya sea en la música, pintura, danza, entre otros. “El arte es algo muy importante que deberíamos tener en nuestras vidas. Es bueno que a los jóvenes actuales les guste el rap pero también deben intentar bailar las danzas de sus país e interesarse por su propia cultura”, concluye ella.
|